La Real Academia Española de la lengua da dos definiciones de resiliencia:
La psicológica: capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas
La mecánica (física): capacidad de un material elástico para absorber y almacenar energía de deformación.
Recibes la hostia y debes tener la capacidad de volver a tu estado original. Pero, ¿en cuánto tiempo?
No somos esas pelotas relajantes que estrujamos y vuelven a su forma original, cada golpe deja una huella, una herida que sangra, una cicatriz, un dolor que solo se cura de dentro a fuera.
Desconozco cual es mi velocidad resiliente, hasta que llegó el cataclismo esquivaba las hostias con un chubasquero de los buenos, donde todo resbalaba y rebotaba.
Luego el golpe llegó al corazón, y ahí no había protección, se desconocían ataques anteriores y no se había realizado un plan preventivo.
La memoria ayudará para la próxima vez
lunes, 22 de noviembre de 2010
martes, 16 de noviembre de 2010
RUTINAS
Despertar.
Ponerse los auriculares y escuchar la radio.
Ir al baño.
Café con leche y galletas.
500 abdominales.
Estiramientos.
12 kilómetros en una hora.
Estiramientos.
Afeitarse.
Ducha reconstituyente.
Vestirse según corresponda: traje o casual.
Cortado.
Metro linea roja, linea azul. (sin radio, pues música, una horita y treinta y siete minutos de canciones en memoria)
A trabajar. (radio off)
Despacho o calle, soledad o clientes, ordenador o no parar de hablar y escuchar.
Comer en el despacho, en casa de un amigo o en casa.
Cortadito.
Seguir trabajando.
Acabando.
Auriculares con radio.
Línea azul, línea roja. (sin radio, pues música)
Nueve pisos sin ascensor.
Ordenador: facebook profesional, linkedind, blog profesional, facebook personal, a veces blog personal, twitter, radio de fondo, cena ligera, lectura...
Lavarse los dientes.
Apagar la luz.
Echarte de menos.
Rutinas.
Ponerse los auriculares y escuchar la radio.
Ir al baño.
Café con leche y galletas.
500 abdominales.
Estiramientos.
12 kilómetros en una hora.
Estiramientos.
Afeitarse.
Ducha reconstituyente.
Vestirse según corresponda: traje o casual.
Cortado.
Metro linea roja, linea azul. (sin radio, pues música, una horita y treinta y siete minutos de canciones en memoria)
A trabajar. (radio off)
Despacho o calle, soledad o clientes, ordenador o no parar de hablar y escuchar.
Comer en el despacho, en casa de un amigo o en casa.
Cortadito.
Seguir trabajando.
Acabando.
Auriculares con radio.
Línea azul, línea roja. (sin radio, pues música)
Nueve pisos sin ascensor.
Ordenador: facebook profesional, linkedind, blog profesional, facebook personal, a veces blog personal, twitter, radio de fondo, cena ligera, lectura...
Lavarse los dientes.
Apagar la luz.
Echarte de menos.
Rutinas.
lunes, 1 de noviembre de 2010
ARRUGAS
Falta cada vez menos para llegar a los cuarenta.
Serán solitarios, duros, descarnados, pero serán.
Las arrugas han ido surcando mi rostro.
Aunque resulte paradójico a quien leyera cada una de mis entradas, estas arrugas han sido causadas más por risas que por lágrimas.
Y es que cuando me disfrazo de "el otro" río y sonrío con mucha frecuencia, empatizo y conecto con rapidez.
Es una de las razones por las que transmito esa imagen de buena persona que tantos problemas me causa.
Me causa, porque no me permite ser yo mismo, me obliga a ser bueno, a compartir, a ayudar.
Y el puto disfraz ahoga la voz que pide ayuda, la que diría que no es verdad que esté seguro de lo que hago, que no sé que hacer con mi vida, que dudo, que lloro, que vuelvo a dudar.
Y cada día que pasa veo que el espejo refleja más arrugas, más tristeza, más canas.
No sé qué va a ganar, si la espiral o la luz.
Mientras, en vez de estar parado y quieto, cada mañana corro y corro, ordeno mi caos, recuerdo que además del alma también duelen los músculos y articulaciones.
Lo seguiré haciendo cada vez que compruebe que ha vuelto a amanecer.
Y antes de la ducha, al afeitarme volveré a encontrarme con ellas, con las arrugas
Serán solitarios, duros, descarnados, pero serán.
Las arrugas han ido surcando mi rostro.
Aunque resulte paradójico a quien leyera cada una de mis entradas, estas arrugas han sido causadas más por risas que por lágrimas.
Y es que cuando me disfrazo de "el otro" río y sonrío con mucha frecuencia, empatizo y conecto con rapidez.
Es una de las razones por las que transmito esa imagen de buena persona que tantos problemas me causa.
Me causa, porque no me permite ser yo mismo, me obliga a ser bueno, a compartir, a ayudar.
Y el puto disfraz ahoga la voz que pide ayuda, la que diría que no es verdad que esté seguro de lo que hago, que no sé que hacer con mi vida, que dudo, que lloro, que vuelvo a dudar.
Y cada día que pasa veo que el espejo refleja más arrugas, más tristeza, más canas.
No sé qué va a ganar, si la espiral o la luz.
Mientras, en vez de estar parado y quieto, cada mañana corro y corro, ordeno mi caos, recuerdo que además del alma también duelen los músculos y articulaciones.
Lo seguiré haciendo cada vez que compruebe que ha vuelto a amanecer.
Y antes de la ducha, al afeitarme volveré a encontrarme con ellas, con las arrugas
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