Hay otras llamadas que te vuelcan el corazón con sólo sonar el móvil y ver que su nombre empieza por Aa.
Por alguna razón que se escapa a mi consciente escuché un anuncio de la DGT donde recomendaban situar como primer contacto en tu agenda del teléfono a quien quisieras que avisaran si te ocurriera algo.
En el mío hay dos Aa, el primero es de quien un día me robó el corazón y aún no me lo ha devuelto, el segundo Aa es el teléfono del domicilio de mis padres.
Es paradójico que si tienes un accidente elijas a las dianas de quien quieres que reciban la última noticia.
Hace unos días sonó el teléfono con un Aa, se acerca mi cumpleaños y también las navidades que este año he decidido que las voy a pasar solo.
Cada vez que suena su voz se incrementa mi ritmo cardíaco, aún no he digerido los casi seis meses de ausencias decidas.
Ya he dejado de soñar que un día suena y al otro lado la voz de Aa me dice: "vuelve".
Me ha dejado de doler la vida.
No puedo asegurar que haya resucitado, me hacen falta más días para volver a nacer.
No ha dejado de preocuparme lo que le sucede a Aa, ni a sus niños.
Aunque debería preocuparme más de mí, no ha llegado aún el momento de romper el vínculo.
Solo el paso de los días dirá que es lo que hay que seguir haciendo, cómo seguir viviendo.
Aún me siento seducido por su voz, por sus gestos, por su vida, por lo que compartimos, por lo que nos faltó por compartir.
Aún siguen emocionándome sus llamadas...
