La verdad es que me gusta mucho el café, el de toda la vida, ese que espabila las atolondradas mañanas y los despertares lentos.
Sin embargo vivimos en un mundo descafeinado: amor descafeinado, amistad descafeinada, lealtad descafeinada, verdades descafeinadas, mentiras descafeinadas, entrega descafeinada.
Somos la civilización de "yo no me mojo", es cómodo, políticamente correcto, no compromete pero te hace salir guapo en la foto.
Llevo unos días donde no sé si lo que doy y recibo tiene o no su poquito de cafeína.
Estoy habituado a recibir discursos donde me enseñan ética, estética, humildad, etc. Luego la cruda realidad hace que nadie se moje.
Ya argumenté en otro post que nacemos solos y morimos solos y solos tenemos que salir de todos los agujeros que nos va ofreciendo la vida.
Pensar lo contrario es imaginar que alguién te va a echar un cable. Como quiera que eso no va a ocurrir terminamos decepcionados cuando es culpa nuestra esperar de otros algo más que un "buenos días".
Cualquier otra cosa son palabras vacías de habitantes de un mundo descafeinado....
No hay comentarios:
Publicar un comentario