Noventa y siete es el mayor de los números primos de la primera centena.
Es difícil encontrar otro atractivo en un número frío y vacío.
Fríos y vacíos han sido estos noventa y siete días.
Noventa y siete días sin cruzarnos la mirada.
Mirada sin sentimiento perdida en un instante.
Instante en que un ser pequeño me abraza y su calor me dice "te quiero"
Te quiero es una frase que hace noventa y siete días que no oigo pronunciar.
Pronunciar sus nombres cada día y su eco va rebotando dentro de mí.
La vida así no tiene sentido.
Y sin embargo el espejo se ha empeñado en mirarme cada uno de estos noventa y siete días
No hay comentarios:
Publicar un comentario