Kavafis, Machado, Llach. Son muchos los que hacen referencia a que lo importante de caminar, de hacer camino, de viajar, no es el destino sino lo que eres capaz de aprender durante el viaje.
Martes, inicio el camino hacia una entrevista profesional, sabiendo que lo importante no es el destino sino lo que ocurra durante el camino, abandonando el metro decido sumergirme en mis pensamientos, dejo atrás el hospital de Bellvitge, el barrio de Gornal, la nueva sede de Spanair, los nuevos juzgados, plaza España, ronda Universidad, subo Balmes hasta la zona alta de la ciudad y allí mantengo una entrevista con unos señores muy majetes que han venido del extranjero a intentar conquistar la zona norte de Barcelona.
Salgo algo más tarde de lo que pienso y no sé por qué mis pies vuelven a bajar por Balmes, Diagonal, Mitre, Badal, de nuevo ciudad de la Justicia, Ikea, Gornal, Bellvitge.
Mi cabeza ha tenido mucho tiempo para pensar, ha podido ordenar nuestras ideas (las suyas y las del resto del cuerpo).
Mis pies han acabado con un cabreo de espanto, dos grandes llagas para enviarme un mensaje:
Idiota, hace mucho calor para caminar tanto tiempo sobre asfalto ardiendo.
Resumen: las ideas van y vienen, las llagas se han quedado, llevan tres días aquí y parece que han venido para quedarse.
Continuará
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