sábado, 23 de octubre de 2010

EXCELENCIA. OMBLIGO


Excelencia es una de las palabras que más he escuchado esta semana.
Personas suben a un púlpito a explicar todo lo bien que lo han hecho y que su secreto ha sido perseverar y buscar el círculo virtuoso de la excelencia.
La RAE define excelencia como Superior calidad o bondad que hace digno de singular aprecio y estimación algo.
La búsqueda de la excelencia en lo personal está influenciada por el lastre judeocristiano del bien y del mal, la búsqueda de la santidad, búsqueda de la semejanza al sumo hacedor.

Quizá deberíamos centrarnos más en la búsqueda de la paz interior, aunque ésa es una historia para psicólogos y no para contadores de penumbras como yo.

No soy excelente, no me miro al ombligo.

No soy capaz de dedicarme a convertirme en algo que no sé que es.

No hay día sin noche, ni noche que no me recuerde que hace frío dentro de mí.

No hay día que no me despierte.

No hay Dios, no hay demonio.

No hay nada.

Que pena.


Que pena.

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