Ayer, durante unos sesenta segundos, fui feliz.
La felicidad que te da una llamada que no esperas de alguien que sabes que no te espera.
Fuera de ese paréntesis notas como te rodea la infinita tristeza.
El presente es triste, el futuro incierto.
Vives rodeado de nada en ningún sitio sin nadie que te dé o a quien des calor.
Hubo épocas en las que ese vacío se podía cubrir con toneladas de trabajo, falsas palmadas en la espalda y éxito profesional que anestesiaba el dolor.
Ahora ya no queda ni eso.
El presente es triste, el futuro incierto y ¿el pasado?
Hubo un pasado corto e intenso donde mereció la pena cada segundo vivido.
¿Dónde ha quedado?
Infinita tristeza, infinita tristeza, infinita tristeza, pareja de palabras que retumban en el interior del dueño de la imagen que proyecta cada mañana el espejo.
El presente es triste, el futuro incierto.
Infinita tristeza...
No hay comentarios:
Publicar un comentario