lunes, 30 de agosto de 2010

Confusión

Hoy he vivido en un mar de confusión.
No hay que preocuparse en exceso, el estado en que me he sumergido ha sido un estado provocado, por error, por la ingesta de un antidepresivo que he confundido con un analgésico.
He sacado varias conclusiones:
  • No es bueno ahorrar energía y no encender la luz, así nunca me hubiera equivocado de pastilla
  • Es mejor no recordar lo que sueñas que recordarlo, menudas pesadillas...
  • Es difícil levantarse aunque oigas todo a tu alrededor si estás empastillado
Esta experiencia me ha hecho reflexionar acerca de cómo deben sentirse las personas que diariamente están narcotizadas por sus respectivos médicos, psiquiatras y demás facultativos de boli fácil (cuesta poco escribir una receta).
Me ha costado muchísimo concentrarme mientras iba en bicicleta, a toda leche, con esfuerzo muscular intenso que en teoría activa todos los neurotransmisores...
Es la confusión en la que viven los ejércitos de zombis con los que nos cruzamos cada día de camino al colegio de los niños, en el trabajo, en la cola de la frutería...
Habrá que ser más comprensivo
Continuará

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