martes, 31 de agosto de 2010

Memoria

Vienen a mi memoria muchos instantes que no puedo escupir en este blog.
Es curiosa la mente humana como inconscientemente nos reenvía recuerdos para que no se nos olviden y aparca caprichosamente otros.
Dicen que la distancia es el olvido. No estoy de acuerdo, el olvido es la distancia.
Cuando acabas aparcando los recuerdos llenos de polvo y telarañas en el último rincón de la memoria es porque igual que al almacenar ropa en los cajones, has decidido acudir más a recuerdos nuevos, mejor planchados, con mejor pinta, a los que les damos más uso.
Hay otras formas de activar o rescatar esos recuerdos, haciendo ejercicios de recuperación, revuelvo el cajón y veo las camisas de antes para saber que siguen estando ahí, para recordar lo guapete que te sentiste el día que te la pusiste para que los ojos que buscabas te vieran con ella.
Me resisto a olvidar lo que realmente me importa o me ha importado.
Me resisto a que esos ojos desaparezcan de mi memoria, me resisto a olvidar risas, me resisto a olvidar tiempos compartidos, me resisto a olvidar que he vivido.
Me resistiría a dejar de escribir si no fuera porque no hay que extenderse demasiado en cada tema.



Memoria...

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